Este es un día como cualquier otro, sólo que por hoy se acabaron los rituales, ya no mas sopa y café con leche, ya no mas conchas y bolillos dorados, ya no mas fruta por las tardes, ni leche tibia al despertar.
Por hoy los sonidos se han quedado mudos, el barandal ya no avisa que va subiendo, ni el televisor de volumen alto lo que esta sucediendo, todo ha quedado solo, callado, desierto.
Esta es una noche como cualquier otra, sólo que ahora voy a la cama con un solo anhelo, poder soñarla para verla de nuevo, abrazarla hasta que me falte el aire y dejarla dormir de nuevo, y al despertar darme cuenta que fue solo un sueño, que sigue en casa y que todo es perfecto, que el tratamiento ha funcionado y estamos juntos de nuevo.
Esta es una mañana como cualquier otra solo que por hoy es difícil creerlo, se durmió la sonrisa amable, siempre dulce, siempre tierna, siempre ella, la sonrisa que al llegar hacia olvidar si el día había sido bueno o malo y con ella esos ojos llenos de ilusión, alegría y tristeza, esos que hablaban mas que mil palabras, esos que podían hacer que todo pasara, esos ojos que me vieron crecer, esos ojos que me vieron al morir.
Esta es una noche como cualquier otra solo que en esta, ella ya no esta.